martes, 18 de noviembre de 2014

PATINAJE





Desde  era pequeña le ha encantado el patinaje sobre hielo. Era de las que veía los campeonatos de patinaje, le daba igual si era en categoría individual o en parejas; pero la verdad él que más le gustaba era el campeonato de parejas.

Así que prepararon una salida, para patinar sobre hielo, cuando llegaron, vieron que había bastante gente, y casi  se da la vuelta; ya que le daba vergüenza. Era su primera vez patinando sobre hielo, y ya se veía en el suelo según entrara. Al final se animó y patinaron. Él ya sabía patinar así que la agarró de la mano y la ayudó a entrar, pero nada más poner los patines sobre el hielo se agarró a la barandilla, hasta que él la convenció de darle la mano y patinar sin agarrarse a la barandilla. Tiene  que reconocer que le dio confianza y le permitió disfrutar del patinaje.


Cuando llevaban un rato patinando, que ya no se agarraba a nada, ni a su mano, le dijo:

-Cada vez que te alcance porque he dado la vuelta antes que tú, te voy a dar un azote - la dijo mirándola y sonriendo con cara de pillo. Nada más irse le dio uno.

Consiguió darle tres o cuatro azotes, pero lo importante no fue eso, sino que conseguía dar más de una vuelta sin necesidad de agarrarse a nada.

Como en todo tiene que haber una anécdota, durante todo ese tiempo no se había caído, ni una sola vez, no voy a decir que no hubo amagos de caída, pero no llego al suelo, y parecía que iba a conseguir mantener en indicador a cero, pero como en todo si no te caes no hay anécdota. ¿Cómo fue la caída? ¿cómo cayó? Sencillo se choco con una persona, si como lo lees, se chocó y en un vaivén de se cae ella, no se cae el otro, se cayó. ¿Cómo cayó? Con la rodilla izquierda en todo el hielo, y todo su peso encima de ella. Dolió un poco, pero lo importante es que no dejo de reírse en ningún momento.

Cuando ya iban a salir, le dijo una vuelta más y le dejo donde estaba; vino detrás suyo, la agarro de la cintura, lo que él no esperaba es que se asustara y saliera corriendo a la barandilla, donde frenó con las manos, brazos y tórax; él vino detrás suyo y chocó, por lo que al final se hizo daño en el brazo y el tórax.

-Joder, para qué haces eso.

-Para una tontería que  me sale hacer, y voy y la cago.

Se cogió un cabreo de mil demonios, aunque a los cinco minutos se le paso, se sentía fatal con él, por como se había puesto y le había tratado. La verdad es que ahora lo piensa y fue muy bonito lo que quiso hacer, la pena fue que la cagará de esa forma.

Sólo espera repetir pronto.

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