Desde era pequeña le ha encantado el patinaje sobre hielo. Era de las que veía los campeonatos de patinaje, le daba igual si era en categoría individual o en parejas; pero la verdad él que más le gustaba era el campeonato de parejas.
Así que prepararon una salida, para patinar sobre hielo, cuando llegaron, vieron que había bastante gente, y casi se da la vuelta; ya que le daba vergüenza. Era su primera vez patinando sobre hielo, y ya se veía en el suelo según entrara. Al final se animó y patinaron. Él ya sabía patinar así que la agarró de la mano y la ayudó a entrar, pero nada más poner los patines sobre el hielo se agarró a la barandilla, hasta que él la convenció de darle la mano y patinar sin agarrarse a la barandilla. Tiene que reconocer que le dio confianza y le permitió disfrutar del patinaje.
Cuando llevaban un rato patinando, que ya no se agarraba a nada, ni a su mano, le dijo:
-Cada vez que te alcance porque he dado la vuelta antes que tú, te voy a dar un azote - la dijo mirándola y sonriendo con cara de pillo. Nada más irse le dio uno.
Consiguió darle tres o cuatro azotes, pero lo importante no fue eso, sino que conseguía dar más de una vuelta sin necesidad de agarrarse a nada.
Como en todo tiene que haber una anécdota, durante todo ese tiempo no se había caído, ni una sola vez, no voy a decir que no hubo amagos de caída, pero no llego al suelo, y parecía que iba a conseguir mantener en indicador a cero, pero como en todo si no te caes no hay anécdota. ¿Cómo fue la caída? ¿cómo cayó? Sencillo se choco con una persona, si como lo lees, se chocó y en un vaivén de se cae ella, no se cae el otro, se cayó. ¿Cómo cayó? Con la rodilla izquierda en todo el hielo, y todo su peso encima de ella. Dolió un poco, pero lo importante es que no dejo de reírse en ningún momento.
Cuando ya iban a salir, le dijo una vuelta más y le dejo donde estaba; vino detrás suyo, la agarro de la cintura, lo que él no esperaba es que se asustara y saliera corriendo a la barandilla, donde frenó con las manos, brazos y tórax; él vino detrás suyo y chocó, por lo que al final se hizo daño en el brazo y el tórax.
-Joder, para qué haces eso.
-Para una tontería que me sale hacer, y voy y la cago.
Se cogió un cabreo de mil demonios, aunque a los cinco minutos se le paso, se sentía fatal con él, por como se había puesto y le había tratado. La verdad es que ahora lo piensa y fue muy bonito lo que quiso hacer, la pena fue que la cagará de esa forma.
Sólo espera repetir pronto.
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